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Leishmania o leishmaniosis canina. Síntomas y tratamiento

10/02/2013
Leishmania o leishmaniosis canina. Síntomas y tratamiento

La leishmaniosis canina es una enfermedad infecciosa que tiene lugar posteriormente a la entrada de un parásito conocido como leishmania y que generalmente es transmitido a través de la picadura de un mosquito.

Leishmania o leishmaniosis canina. Síntomas y tratamiento

Es muy importante detectar a tiempo un perro enfermo de leishmaniosis canina, pues cuanto antes le demos un tratamiento médico, mejores serán las expectativas de salud y de su calidad de vida. Si no se detecta a tiempo, desgraciadamente causará la muerte del animal.

La leishmania

La leishmania generalmente afecta a los animales, en especial a los perros e incluso a los roedores.

La leishmaniosis existe en gran parte del mundo, aunque es más frecuente en países de Sudamérica y en todos los que pertenecen a la región mediterránea como España, Portugal, Argelia, Marruecos, Francia, Grecia, Italia, Malta, Turquía, Egipto, Israel, Túnez y Libia.

Dentro de España, las regiones que se ven más afectadas por esta enfermedad son Aragón, Andalucía, Barcelona, Cataluña, Madrid, Levante, Baleares, Murcia, Extremadura, Castilla la Mancha y Castilla y León.

La época en que esta enfermedad se contrae especialmente, es durante los meses mas calurosos del año, entre mayo y septiembre.

Síntomas de la leishmaniosis

Existen distintos síntomas de la leishmaniosis, y estos dependerán de la fase en la que se encuentre la enfermedad.

  • Los síntomas que se detectan inicialmente son de tipo cutáneo. Normalmente al perro, le suelen salir úlceras en la zona de la cara y de las patas.
  • Otro síntoma visible de la enfermedad es que conforme avanza, el perro va perdiendo peso aunque no siempre deja de tener apetito.
  • Si no se trata a tiempo, el cuadro puede volverse crónico, llegando en gran parte de los casos a crear una insuficiencia renal.

En principio la leishmania no es hereditaria, aunque se han dado algunos casos en los que se sospecha que una perra infectada y que ha dado a luz, le ha transmitido a alguno de sus cachorros la enfermedad.

Contagio de la leishmaniosis en personas

Solamente las personas con el sistema inmunitario débil pueden contagiarse de la enfermedad, esto son personas con enfermedades con sida o tuberculosis. En personas sanas no hay ningún peligro, la picadura de un flebotomo portador de la enfermedad solo causará una reacción en la piel, como cualquier picadura de un mosquito.

Prevención

Para evitar las enfermedades, lo mejor que podemos hacer es prevenirlas. En este caso es muy recomendable evitar que nuestros compañeros sufran la picadura de un mosquito infectado por la leishmania. Por ello es importante tener en cuenta que estos mosquitos tienden a encontrarse en paredes rocosas o con muchos recovecos, especialmente en las que tienen una orientación norte.

Evitando y fumigando estas paredes podremos conseguir reducir considerablemente el riesgo de contagio. Otra medida preventiva puede ser también el uso de determinados productos como es el caso de las pipetas Advantix.

Tratamiento de la leishmaniosis

En cuanto al tratamiento es posible realizarlo. En el caso de que se detecten los síntomas anteriormente mencionados deberemos llevar al perro a una clínica veterinaria donde se realizará la prueba serológica. Cuanto antes se detecte la enfermedad, mayores posibilidades de curación existirán.

No obstante, no existe cura propiamente dicha para esta enfermedad, sino que se realiza un tratamiento que acabará con los síntomas y en muchos casos alarga la vida del animal a una edad completamente normal.

El tipo de tratamiento que realicemos dependerá de nuestro veterinario, aunque por norma general suele tratarse de dos inyectables diarios durante un mes y un posterior mantenimiento con medicamentos por vía oral. La frecuencia y la duración dependerá también de cada caso.

Si algún órgano como el hígado o riñón del animal se encuentra afectado por la enfermedad, no será posible continuar con el tratamiento, debido a que el mismo también puede dañar ligeramente dichas partes del cuerpo.

Es posible que aunque la enfermedad remita, con el tiempo puede llegar a aparecer de nuevo, por lo que habrá que realizar de nuevo el tratamiento.