Los errores más grandes que el 98% de nosotros cometemos cuando adiestramos a nuestro perro

Laura Lopez | 23/07/2009

La mayoría de los propietarios de perros realmente quiere adiestrar bien a su mascota, pero un número casi igual de propietarios subestimará el tiempo y los esfuerzos necesarios para conseguirlo. El resultado suele consistir en un conjunto de errores que pueden, con más o menos esfuerzo, evitarse.

Los errores más comunes y más grandes del adiestramiento son:

  1. Nos olvidamos de que nuestra mascota pertenece a una especie distinta. Le hablamos como si fuera un niño y creemos que nuestro perro puede relacionar sucesos a lo largo del tiempo y las circunstancias y llegar a las mismas conclusiones a las que llegaríamos nosotros.
  2. Pensamos que los perros entienden nuestra idioma y no les damos órdenes cortas y claras.
  3. Nos impacientamos y frustramos con nuestro perro cuando no se comporta de la forma que queremos.
  4. Le castigamos por no comportarse de la forma que deseamos.

Si cometes estos errores tu recompensa será un perro inadaptado y te sentirás enfadado e infeliz. Si estos no son los resultados que quieres, prepárate para modificar TU comportamiento antes de intentar cambiar el de tu perro.

Error número 1: Le tratas como si fuera un niño

Los perros no son niños peludos. Aunque el perro maduro, medio, tiene un desarrollo mental parecido al de un niño de dos años, hay más diferencias que similitudes entre ellos. Los perros pueden ser sorprendentes a la hora de procesar el lenguaje, pero no razonan de la forma en que lo hacemos las personas. No relacionan la causa y el efecto de la misma manera.

Por ejemplo no tiene ningún sentido, cuando tu llegas a casa y descubres que tu perro ha hecho pipi en el salón, castigarle por ello. Tu perro no entenderá por qué le estas castigando. Parece que si, pero solamente expresa miedo a tu furia. Con su lenguaje corporal intenta decir “por favor deja de estar enfadado conmigo, no he hecho nada malo”. Sin embargo a ti te parece que se siente culpable por haber hecho pipi.

Muchas personas en esta situación refutan este razonamiento diciendo: “Si ha hecho pis dentro de casa, sabe que ha hecho algo mal porque en cuanto me ve agacha la cabeza, se encoge y se nota que es culpable.” Lo que ocurre de verdad esta situación es que el perro nota el enfado del dueño y agachar las orejas, encogerse es una manera en el lenguaje perruno de decir “por favor calmate”. Seguro lo que el perro no hace es relacionar el pipi que hizo hace 2 horas con el enfado de su amo ahora.

Error número 2: Pensamos que los perros entienden nuestro idioma

Como resultado de ello, puede ser frustrante repetir la misma orden una y otra vez y ver que tu perro parece ignorarte. Mucha gente compensa esto elevando cada vez más la voz y enfadándose. Con lo que acaban chillando al perro en un tono de voz muy malhumorado.

La mayoría de las veces no es que ignoren la orden, sino que no consiguen comprenderla. A veces calificamos a un perro de terco u tozudo porque nos parece que debería resultarle obvio lo que le pedimos hacer ya que ya ha llevado a cabo el comportamiento con éxito, pero parece que hoy nada.

Otro error que cometemos nosotros los humanos es, en vez de dar ordenes cortas y claras, usar frases complejas y largas para hablar con nuestro perro con la consecuencia que el pobre animal no entenderá para nada lo que le estamos pidiendo.

Por ejemplo: nuestro perro ladra a otro perro. No tiene ningún sentido empezar a decirle “Tobi, por favor, deje de ladrar a este otro perro. Sabes que no me gusta y no quiero castigarte. Así que hazme el favor y cállate ya que tus ladridos me está poniendo la cabeza loca…”.

Tu perro no habrá entendido absolutamente nada de lo que le acabas de decir.

Error número 3: Perdemos la paciencia

A veces nuestro perro simplemente se olvida de una orden. O pueden existir explicaciones alternativas a su comportamiento: un perro se puede distraer con facilidad o no logra conectar la frase actual de “Ven” con el comportamiento que llevó a cabo ayer y la recompensa subsiguiente, etc.

Así pues, la paciencia es la virtud más necesaria. Debes estar preparado para repetir la misma orden, día tras día, y a veces no obtener el mismo resultado. Aparte de las órdenes más básicas, a muchos perros les lleva hasta dos años aprender algo, hasta el punto en que obedezcan de forma constante.

Error número 4: Le castigamos por no cumplir con la orden

No perder la paciencia implica guardarse el mal genio cuando quieras exteriorizarlo. Es fácil usar el castigo físico como la primera vía para corregir el comportamiento de tu perro y sobretodo para aliviar tu frustación.

Pero en la naturaleza el castigo está reservado para las circunstancias más graves, por lo tanto, el perro no acabará de comprender por qué le estás pegando, y esto le infunde miedo, y no confianza.

Los perros, al igual que las personas, siguen con más predisposición a aquellos en los que confían, y no a los que les infunden temor. La segunda opción la acatan cuando no les queda más remedio, pero los perros realizan elecciones de forma muy distinta a las personas. Frecuentemente soportarán el castigo sin aprender nada. Sencillamente, el castigo físico no es un método de adiestramiento eficaz.

¿De verdad necesitas el castigo para adiestrar a un perro?

Algunos adiestradores tradicionales hasta hoy en día siguen utilizando el castigo como herramienta para adiestrar a un perro. Suelen utilizar todo un abanico de acciones como tirones de la correa, gritos, zarandeos, empujones, etc. porque piensan que es la mejor manera de conseguir que el perro les escuche. Piensan que es la única forma de obtener el respeto del perro y conseguir el comportamiento deseado.

La definición del castigo es una acción o suceso desagradable del adiestrador que acompaña un comportamiento que realiza el perro, y que hace que dicho comportamiento desaparezca o disminuya en frecuencia. Así se disminuye la probabilidad de que el comportamiento que se ha corregido (castigado) se repita en el futuro.

¿Pero de verdad es necesario?

¿Hace falta un castigo para conseguir que nuestro perro nos escuche y haga lo que le pedimos?

Hoy en día todo un abanico de adiestradores desafía esta vieja idea y la rechazan. Eso de que “la letra con sangre entra” ya no se aplica ni a nuestros hijos, ni a nuestros perros. En efecto debemos recordar que los perros por regla general, igual que los niños quieren que estemos contentos con ellos. Quieren hacerlo bien y agradar. Somos lo más importante para ellos y la única razón de por que hacen las cosas de su manera es porque no han entendido todavía que es exactamente lo que queremos de ellos.

Es verdad que a veces el castigo puede ayudar a controlar un comportamiento, pero realmente no enseña nada al perro, solo le hace reprimir, por miedo, un cierto comportamiento y lo que es peor, no predispone a tu perro a aprender cosas nuevas.

¿Cuando aprenderá mejor y más rápido tu perro?

¿Cuando esté esperando las sesiones de entrenamiento con ansia ya que es divertido complacerte o cuando sabe que en cuanto se equivoque lo van a castigar?

Si el perro se divierte y quiere complacernos aprenderá mucho más rápido, que si esta temeroso de hacer algo mal y ser castigado. Y hay una cosa que siempre hay que tener presente, es que cuando castigamos a nuestro perro le “perdemos” un poco, porque pierde la confianza en nosotros. En la mayoría de los casos el castigo solo sirve más para aliviar el estrés y la frustración del dueño. Desde luego, sabiendo que los perros responden mejor al premio que al castigo, hace que el castigo no sea nada ético.

Todos los animales aprenden según los mismos principios

Todos los animales: delfines, leones, elefantes, etc., aprenden según los mismos principios: a través de recompensas que fomentan un comportamiento deseado y eso no incluye el castigo (a nadie se le ocurriría castigar a un león por no querer sentarse, o darle un cachete a un delfín por querer saltar ¿entonces porque lo hacemos con nuestro perro?). Nuestros perros también aprenden en positivo y es por eso que tenemos que excluir el castigo de las herramientas del adiestramiento.

Sabiendo que existen métodos positivos, fáciles de aplicar, que dan mejores y más rápidos resultados que el método tradicional, la elección es obvia.

Fuente: i-Perros.com
El sitio para conocer a fondo el mundo de los perros y los cachorros.
www.i-perros.com

Comentario en “Los errores más grandes que el 98% de nosotros cometemos cuando adiestramos a nuestro perro

  1. Brenda
    11/04/2010 at 10:26 pm

    Esto me ha ayudado muchisimo ahora yo y mi perrito esatmos felices con toda mi famlia

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