Los gatos no son tan independientes: Historia de Sally

Laura Lopez | 26/06/2009

Sally

Yo tenía una familia y ahora me encuentro aquí, en un baño, viendo a personas cada 12 horas. Os cuento mi historia para que os sea fácil entender por qué os pido ayuda.

Yo tenía una familia que me quería y yo a ellos. Entré en aquella casa siendo pequeña, una cachorra que jugaba con los humanos y les hacía ver quién era la dueña de la casa (yo, claro), ellos me querían mucho, no sólo me daban la mejor comida de la casa, sino que también me hacían muchos mimos y jugaban conmigo. Ella, mi humana, a veces lloraba, ¿cuándo será, Dios mío?¿Cuándo podremos tener niños?’ Yo no quería que estuviera mal, así que la acariciaba para que supiera que yo la quería mucho y que a mí me iba a tener siempre de dueña y señora de la casa ¿qué más quería?

Un día, un mes más tarde, más o menos, desde la última vez que pasó algo así, le dijo con ilusión ‘esta vez sí’, pero una semana más tarde, cuando volvieron de la calle los dos, me miraron con apresión y ella ya no volvió a acariciarme jamás, no entendí por qué, porque yo sólo trataba de frotarme contra ella para que viera que no me molestaba que me acariciara, al contrario, me gustaba… ellos lloraban mucho, ya fuera de alegría, ya fuera de tristeza mirandome, en aquellos tiempos pensaba que quién entendía a los humanos, yo no, desde luego ¿y quién era el médico ese que les había dicho que yo tenía que salir de la casa?… y un día me vi dentro del transportín siendo llevaba a la calle- vaya, hoy toca veterinario, jops qué mala pata- pensé, pero no, no era veterinario.

La vueltecita consistía en dejarme en el parque, porque como, según ellos, los gatos nos podemos resolver muy bien la vida, claro. Nunca entendieron que yo no era solo una gata, yo era la dueña de ellos, mis humanos… los mismos que no querían que yo estuviera con ellos, lloré lo que nunca había llorado, juré a Bastet que nunca volvería a arañar un sofá si conseguía que me devolvieran a mis humanos, traté de buscarme la vida, pero es que ¿dónde ponen los bols de comida y agua en el parque? es que aún no los he encontrado… todo arenero y juego pero nada de comida o agua, qué hambrecita pasé, madre… un día unos humanos decidieron ‘jugar’ un rato conmigo, yo me puse muy contenta, pero el concepto de jugar para ellos era diferente que para mí, para ellos jugar era usarme de pelota, en vez de usar algo para que yo lo cazara… qué malita me quedé, por favor, qué malita, ains. En eso, que unos señores con lazos vinieron a ponerme un collar, yo pensé ‘ésta es mi oportunidad, que vean lo guapísima que soy y lo cariñosa y ya verás, Sally, como volverás a dormir en un cojín blandito y mullidito’, pero qué va, me metieron en una jaula en un sitio inhóspito y frío, a mí se me quitaron las ganas de comer, ya las tenía bastante mermadas del parque porque el bol no estaba por ninguna parte, pero es que allí, pufff, qué mala estaba la comida y que mal me sentaba. Comencé a tener problemas para respirar, y encima, los humanos de aquel sitio comenzaron a mirarme y a decir ‘¿Cuándo la sacrificamos?’, no entendía para qué me iban a sacrificar, es más ¿qué significaba eso?…. hasta que un día, una compañera de celda, la de la derecha me explicó qué significaba: me querían matar. Fue pasando el tiempo y cada me seducía más la idea de ‘ser sacrificada’ para qué vivir si no tenía humanos a los que cuidar? Udía no pude abrir los ojos, ya el día anterior me había costado (supongo que ver cositas amarillas donde tengo el lagrimar hizo que mis pestañas se pegaran).

Poco más tarde de haber decidido que prefiería morir a vivir así, me comenzaron a manipular, una lágrima salió de unos de mis ojos.. Pero, al momento alguien me dijo al oido ‘cariño, tranquila que ya te curamos y verás que pronto encontramos casita para tí, mi vida’, no lo entendía, ¿por qué me estaban buscando casita si me querían sacrificar?¿quiénes eran esas dos humanas, de las que no me sonaba la voz, que me acariciaban?, conseguí abrir un poco un ojo y vi que estaba, de nuevo, en un transportín. Esta vez sí que me llevaron a un veterinario y, puff, estuve allí al menos un par de semanas, me dieron un poco de ganas de vivir y ya sí había bol de comida y de agua, como tenía que ser, ese sitio sí estaba bien organizado y la comida no estaba mal del todo… lo que no llevaba bien era eso de que me tuvieran con un tubo saliendo de una pata, pero cada vez que ponían un bote en el otro extremo del tubo me sentía un poco mejor, así que me resigné a tenerlo..

Otro día, cuando ya me iba encontrando mejor, me sacaron de aquel lugar, las dos mismas personas que me habían sacado de la jaula en la que hablaban de sacrificarme, yo les hice la mejor de mis croquetas, que fue un amago de ello, porque no estaba en condiciones de moverme mucho. Llegamos a un sitio en el que me metieron en este baño y, bueno, no es lo mismo que tener unos humanos a los que hacerles, en exclusiva, la croqueta, pero al menos ya hay un bol de comida y de agua, no hablan de sacrificarme y, sobretodo, cada vez que entra un humano, es para acariciarme. Yo les ronroneo para que sepan que yo también estoy muy agradecida de tenerlos para mí, aunque sean unos minutos.

Vereis, como sabreis, yo estoy en el refugio de la asociación Defensa felina, y antes estuve en el zoosanitario, estando allí me puse malita de rinotraqueitis, y me tuvieron que ingresar al sacarme de allí, ello supuso un gasto enorme en concepto de hospitalización y medicación, gasto que no podía hacer la asociación, pero que lo hizo porque era necesario para mí. Por eso os pido ahora ayuda, aun necesito muchas visitas al veterinario pero ya saben ke voy a vivir y me voy a recuperar poco a poco si sigo con mis visitas rutinarias, pero no podre hacerlo si no hay dinero. (el resto de los del refugio y yo, lo devolveríamos en cariñetes y croquetas ¿os parece?, os venís para acá y os las hacemos uno por uno)

LA CAIXA Titular: Asociación Defensa Felina
nº cuenta: 2100 2679 30 0110223287

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